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NUESTRO ÁNGEL ANHARAD LANZ, Q.E.D.

 

Anharad y Fernando.jpg (24521 bytes)

Anharad y Fernando el día de su boda

 

Recordações de Anharad 

Era uma avózinha com alma de menina. Se a pudesse resumir numa qualidade, eu diria que era a Ternura ...

 A sua destreza no relato, a habilidade para descrever estados de ânimo, eram o seu selo de distinção. Nenhum membro do grupo foi capaz de expressar um sentimento melhor do que ela.

Por momentos a sua linguagem tornava-se escura, refletindo angústia, dor, impotência. Partilhava sem medo por já não poder acompanhar Fernando, ou sair da sua casa ou desfrutar das visitas dos seus netos que ela tanto adorava, porque as crianças queriam brincar com ela e isso era um esforço que ela já não podia realizar.

Isto que aparenta ser uma lembrança triste, reflete a sua forte vontade de comunicar, talvez porque só aquele que sofre os mesmos males pode compreender melhor o quanto nos limita esta doença.

No pátio (forum alfa-1-hispânica), ela expressava-se livremente. Sabia que a compreendiamos, porque todos sofremos estas perdas.

O que mais nos incomoda quando estamos doentes não é fazer um tratamento, mas sim irmos resignando-nos lentamente das coisas que nos fazem felizes e o mais difícil é poder explica-lo. Para a maioria de nós é muito difícil sermos absolutamente sinceros com nossa família, por pudor, para que não se preocupem. Este fórum permite-nos falar livremente sobre o que sentimos e Anharad ensinou-nos que podíamos ser mais abertos, para confiar nos outros e resolver com o grupo os momentos de angústia.

Fez-nos refletir, permitiu que nos sentíssemos úteis. Cada um dava a sua opinião e todos respondiamos às suas necessidades.

Comprometeu-nos plenamente com o mais complicado da condição humana: os sentimentos. Tínhamos muita pena por saber que não se sentia bem e que o único recurso que tínhamos era a palavra.

Por vezes tínhamos vontade de correr para abraçá-la, mas isso não era possível, de modo que, cada um com as suas palavras, tentava fazê-la sentir-se melhor.

Anharad transitava momentos de grande felicidade, quando chegava a sua irmã para ficar uns dias, ou regressava Fernando, seu marido de alguma viagem, ou chegavam notícias de Ernesto ou de Adalberto, seus filhos de quem se sentia orgulhosa. Era uma pessoa muito informada, gostava de ler e mandava-nos artigos relacionados com a saúde para melhorar a qualidade de vida.

Uma mulher muito espiritual, tinha um mundo interior muito rico, uma mente brilhante e uma simpatia que nos conquistou a todos.

Fomos testemunhos da sua encantadora relação com quem chamava "Seu Gémeo", Amadeu.

Era calorosa. Fuensanta chamava-a com muita ternura "minha avózinha favorita."

Semeou ternura e colheu amigos que a recordaremos sempre com muito carinho e, acima de todas as coisas, ensinou-nos a honrar a vida!

"Levo o teu coração comigo, levo-o no meu coração" EE Cummings

Marta Gómez, alfa de Argentina


Carta escrita por Anharad

Queridos amigos(as):

Por este medio me permito presentarme, para poder mantener a futuro, comunicación con todos ustedes quienes como yo, padecen una Deficiencia de Alfa 1-Antitripsina.

En lo que me sea posible quiero ayudar y con gusto me uno a este grupo de apoyo, que estoy segura  seguirá creciendo con otros compañeros hispano parlantes, sólo con el propósito de animarnos y retroalimentarnos. Juntos haremos que el peso, sea más ligero.

Soy mexicana, tengo actualmente 58 años de edad. Mi nombre es Anharad y descubrí aproximadamente hace unos 14 años, que existía la enfermedad que por desgracia padezco. De joven fui amante del baile y practiqué mucho la natación. A la edad de 37 años, mi trabajo requería de bastante energía física, pues hacía audiovisuales de tipo cultural y educativo. Viajaba frecuentemente para hacer las entrevistas y tomar las  fotografías. El trabajo de campo para recabar el material, me demandaba cargar constantemente un equipo con un peso aproximado de 7 Kg, aparte del desgaste físico, de largas caminatas, en algunos casos por terrenos no muy fáciles de transitar.

Ese trabajo lo desempeñé por aproximadamente 5 años. Sin embargo, ya entre 1986 y 1987 se notaba que mi resistencia física era cada vez menor. Yo le echaba la culpa al cigarro, pues desgraciadamente, a los 15 años empecé a fumar, entre 7 y 10 cigarrillos al día y en reuniones sociales, más.

Al notar que mi energía física disminuía y la tos ya era crónica, intenté fumar menos. Frecuentemente tenía problemas de gripes que me atacaban principalmente los bronquios y la falta de aire al subir terrenos empinados o acelerar el paso, era cada vez mayor.

Las amistades me decían: “Deberías ver a un alergólogo, es probable que tengas asma”.

Así lo hice y además de detectarme asma, me tomaron una espirometría, que comprobó mi poca capacidad respiratoria.

Mi problema empeoraba sin que yo ni siquiera supiera, de la existencia de la deficiencia (AAT) En 1990-91 consulté a un Neumólogo, el Dr. Green, quien tiene su consultorio en el Hospital Inglés - ABC. En la ciudad de México, DF.

El Dr. Green me pidió me hiciera un análisis de sangre, para así poder "descartar" lo que temía (una rara enfermedad  genética) Por desgracia el resultado fue positivo. Al principio no lo podía creer, yo no quería aceptar semejante diagnóstico, aunque exacto, pero nada alentador. Prefería creer que el resultado del análisis estaba equivocado, engañarme… 

Posteriormente, como mi salud no mejoraba, mi esposo me llevó a Houston, Tex. (Agosto de 1992), donde me hicieron varios estudios en The Methodist Hospital, en el Asthma Institute of Houston. El Director, Dr. Benjamín Interiano, FACP, FCCP fue quién después de tener en sus manos los estudios, me confirmó la Deficiencia de Alfa1 Antitripsina.

Seguidamente tuve que luchar con una tremenda depresión después de tal diagnóstico. Tenía tan sólo tres años, de haber reencontrado "el amor de mi vida", y me proponía matrimonio. Pero no se me hacía justo aceptarlo. Me aterraba imaginar que con el tiempo, yo sería un lastre. Fernando y yo lo platicamos mucho, concluyendo que lo que más deseábamos, era estar juntos, por todo el tiempo que Dios lo permitiera.

Acepté casarme (es mi segundo matrimonio) y en próximo 17 de diciembre cumpliremos 10 años felizmente juntos. Mi esposo Fernando, es un ser tierno, sumamente humano y paciente. Me ha dado confianza y un apoyo enorme, sobrellevando conmigo esta enfermedad. Su amor me devolvió las ganas de vivir. Lucho todos los días por mantenerme bien, tomo mis medicamentos paliativos para asmática y duermo todas las noches con oxígeno (2.5), desde hace aproximadamente 8 años.

En casa no puedo hacer ninguno de los quehaceres domésticos, ya no dispongo de la energía física suficiente, pero tengo una excelente empleada que lo hace por mí. Yo trabajo por amistad y sin compromiso laboral en las mañanas en una escuela. En la oficina con la computadora, me mantengo distraída y es para mí una gran terapia ocupacional.

Vivo en un condominio de cuatro casitas pequeñas, de una sola planta, las escaleras ya me cansan mucho. Procuro hacer ejercicio todos los días (con 3 de oxígeno) En Cuernavaca mi  Neumólogo es el Dr. López Gil y mi Cardiólogo el Dr. Duncker, ambos se hacen cargo de ayudarme, a tener mejor calidad de vida.

En la ciudad de México, DF. no puedo vivir. Pues la altura y la contaminación me hacen mucho daño. Esa es la razón por la cual mi esposo y yo, sólo estamos juntos en fin de semana. Yo vivo en Cuernavaca, en donde me siento bien, el clima es mejor y menos la altitud. 

Queremos a futuro, vivir al nivel del mar, Acapulco nos encanta, es donde yo mejor me siento, mi resistencia física se aumenta considerablemente. Respiro mejor, nado en la piscina, en el mar ya no puedo, las olas me cansan mucho.

Nací en 1946, pero antes que yo (en 1943) mis padres tuvieron un niño quien murió a los 9 meses de vida de un "problema hepático". Ahora y después de lo que he aprendido de esta enfermedad, comprendo que lo más probable es que mi hermano haya tenido la deficiencia (AAT) afectándole a él, el hígado. En ese entonces, esta enfermedad no se conocía.

Tengo solo una hermana, siete años menor. Por suerte está sana y no presenta ningún síntoma. Ambas tuvimos dos hijos varones.

Mis hijos son: Adalberto con 33 años de edad y Ernesto con 29. Espero que se conserven sanos, tanto mis hijos, como los de mi hermana. Ya les sugerí que se hagan el análisis, y que cuiden su salud, no fumando, no tomando bebidas alcohólicas y que procuren no frecuentar lugares encerrados y contaminados.

Después de haberles contado lo más brevemente que me fue posible “mi historia”, me pongo a sus ordenes. Pueden contar conmigo. Juntos nos apoyaremos.

¡Tengamos Fe y Esperanza! La Fe mueve montañas y mientras tengamos vida, la Esperanza no debe perderse.

Los abrazo con cariño, Anharad

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Última revisión en 05/06/2012


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